Un garante controversial Analizan nuevo papel del cardenal Obando
Matilde Córdoba El cardenal Miguel Obando y Bravo ha sido el garante por excelencia de los principales acuerdos que se han pactado en Nicaragua. Empezó a ejercer dicho papel desde los tiempos de la dictadura somocista, en la década de los setenta, pero ahora, más de 30 años después, muchos actores nacionales se preguntan si esta misma labor en la actualidad será efectiva.
“El garante debe ser imparcial, debe tener lo que tenía antes: capacidad para poder criticar. Para (poder) ser garante debe ser el Cardenal de los 80 y de los 90”, opina el ex jefe de la contrarrevolución y diputado ante la Asamblea Nacional, Salvador Talavera, refiriéndose al último acuerdo en el que el Cardenal está siendo garante: entre los transportistas en paro y el Gobierno.
Talavera ha pactado varios compromisos con el presidente Daniel Ortega y el Cardenal ha sido garante. La garantía en algunos ha fallado. Y Talavera lo explica así: “Las diferentes etapas tienen diferentes matices. Por ejemplo, en la guerra, la mediación del Cardenal evitó que se continuaran combates que en su momento fueron atroces, y sentimos que hizo un papel importante en la zona”. Garante para el gobiernoPara Dora María Téllez, política opositora, el cardenal Obando y Bravo “al menos es un garante para el gobierno. Yo creo que un acuerdo entre el gobierno y el sector social no necesita garante, porque un garante no garantiza acuerdos”.
El cardenal Obando y Bravo preside una comisión organizada por el Gobierno, la Comisión de Reconciliación, Paz y Justicia “Miguel Obando y Bravo”, y usualmente acompaña el presidente Ortega en mítines partidarios y oficiales.
En el pasado, Obando y Bravo fue un ferviente crítico del actual mandatario. Un mes antes de las elecciones nacionales de 1996, participando Ortega como candidato a Presidente, el Cardenal explicó a los fieles católicos la parábola de la víbora, que supuestamente provocó que el electorado no votara por Ortega.
“Puede pasar lo que dice una leyenda: dos hombres iban caminando por el campo, vieron en el camino que estaba una víbora; la víbora parecía que se estaba muriendo a causa del frío. Uno de aquellos hombres dijo: ‘Se está muriendo esta víbora por causa del frío, creo que si le damos un poco de calor no morirá’”, dijo aquel día de octubre de 1996.
Pero el año pasado, con la bendición del Cardenal, el presidente Ortega conmemoró con los presidentes centroamericanos que gobernaban en 1987, los 20 años del acuerdo “Esquipulas III”, que logró dos años después la desmovilización de la contrarrevolución, y finalmente la paz en Nicaragua. En esa época Obando y Bravo sirvió como mediador y garante.
Es precisamente el papel de mediador el que le calza mejor actualmente. Rafael Lara, de la Cámara Nacional de Transporte, expresó a EL NUEVO DIARIO que los “buenos oficios del Cardenal como mediador” pueden dar buenos resultados.El sombrero…“Aquí cada quien diseña su sombrero”, expresa Téllez, mientras Talavera resiente el incumplimiento de los últimos acuerdos que firmó con Ortega, que fueron rubricados en la bandera nacional, y cuyo garante fue el Cardenal.
“Y bueno, respecto de los (acuerdos) firmados en septiembre de 2006, él fue el garante para que se cumplieran, para que los combatientes tuvieran una instancia y que realmente se reconciliaran, ello no ha sido posible, pero no puedo achacarle la responsabilidad a él, sino a la responsabilidad del gobierno”, expresa Talavera.La edad“La edad a todo el mundo le llega, tal vez está en una posición donde no se puede criticar libremente”, insiste Talavera.
El cardenal Obando y Bravo también sirvió como mediador en tiempos de Somoza, cuando los guerrilleros sandinistas asaltaron el Palacio Nacional, en 1978.“¿A misa?” “¿Vamos a ir a misa, o a que nos den la bendición?”, preguntaron irónicos los dirigentes del sector transporte en días pasados, después de que el ministro de Transporte e Infraestructura, Fernando Martínez, les propuso iniciar una negociación con la presencia del Cardenal, para concluir el paro de más de una semana que tienen los transportistas urbanos, interurbanos y de carga.
Tres días después, aunque en silencio, los transportistas ponen en duda la imparcialidad del Cardenal, han dejado de ironizar y confían en los “buenos oficios” del prelado. “Tenemos plena confianza en él. (De todos modos) nosotros vamos a hacer que cumplan (los acuerdos), y cualquier cosa, cualquier vacío, él nos puede ayudar”, expresó una dirigente de la Cámara de Transporte Pesado.
“La experiencia y hoja de servicios del Cardenal es invaluable, lo buscaron cuando no había afecto político para él; cuando Somoza, en la época sandinista, cuando se le consideraba adversario”, justifica el diputado Agustín Jarquín Anaya.
A pesar de que la época actual no es parecida en lo absoluto a la de Somoza o a la vivida en la década de los ochenta, Jarquín cree que “el que puede lo más, puede lo menos, y que si ayudara a generar confianza (entre los transportistas y el gobierno), será bienvenido”.
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